El enfoque integral en yoga, meditación y ayurveda es una visión global e interconectada del ser humano, que considera el cuerpo, la mente y el espíritu como aspectos inseparables de una misma realidad.
Este enfoque no se limita a tratar síntomas o aspectos aislados de la vida, sino que busca armonizar todas las dimensiones de la existencia para promover una salud duradera, la evolución personal y la realización espiritual.
El yoga integral une diversos estilos y herramientas del yoga (asana, pranayama, mantra, mudra, bhakti, karma yoga, jnana yoga, etc.) con el objetivo de:
desarrollar el cuerpo de manera sana y armoniosa (a través de las asanas),
equilibrar la energía vital (pranayama),
calmar y enfocar la mente (meditación),
cultivar valores éticos y espirituales (yama, niyama, bhakti, karma yoga),
favorecer la unión del individuo con la conciencia universal.
El enfoque integral ve el yoga como un proceso evolutivo del ser humano hacia una conciencia superior.
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La meditación integral no se limita a una sola técnica, sino que propone prácticas complementarias que actúan en diferentes niveles:
relajación y conciencia de la respiración,
observación de los pensamientos y desapego de la actividad mental,
meditaciones sobre los chakras, la luz, los sonidos,
presencia en el cuerpo y en las emociones,
reconocimiento de la verdadera naturaleza más allá del pensamiento.
Puede incluir prácticas contemplativas, visualizaciones, repetición de mantras, meditaciones dinámicas o en silencio, según la persona y el momento.
El Ayurveda integral no se limita a tratamientos físicos (como masajes, hierbas o alimentación), sino que considera la salud como un equilibrio entre:
los tres doshas (Vata, Pitta, Kapha),
la mente y sus cualidades sattva, rajas, tamas,
el estilo de vida, las relaciones y el entorno,
el dharma personal, es decir, vivir en coherencia con la propia naturaleza y misión.
Integra la alimentación, la rutina diaria (dinacharya), tratamientos específicos (como abhyanga, shirodhara), fitoterapia, purificaciones (panchakarma), y consejos sobre el sueño, las emociones y el pensamiento positivo.
El enfoque integral busca unificar cuerpo, mente y espíritu, personalizar cada camino según la constitución única del individuo (prakriti), fomentar la transformación interior (y no sólo física o externa), y armonizar la relación con uno mismo, con los demás, con la sociedad y con la Naturaleza, de la que formamos parte integral.
Es un camino profundo, suave y progresivo, en el que las prácticas no son fines en sí mismas, sino herramientas para una vida más consciente, armoniosa y con sentido.